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Sonia Ibanez

Así son los niños, en mi colegio.

Los docentes de preescolar de la IED. Mayor de Mosquera; observamos con  frecuencia, durante el tiempo que permanecen los niños en la institución,  situaciones escolares donde aflora el mal empleo del vocabulario y  agresividad, así como  formas inadecuadas  de comunicarse, adoptando comportamientos que usualmente provienen en de sus hogares y que  evidencian una  escasa  formación en valores.

Diariamente escuchamos con asombro  a nuestros niños del grado preescolar, con tan solo cinco años de edad, en la cotidianidad, utilizar en sus diálogos, expresiones poco adecuadas para dirigirse a sus  pares; o vocabulario soez, para causar ofensa en los diferentes conflictos a los cuales se enfrentan.

Las familias de nuestros alumnos se muestran cada vez más relajadas,  observando en ellas un manejo mínimo de modales,  buenas maneras, buen ejemplo en valores, y no les exigen  a los niños, el respeto hacia los demás, o  hacia determinados ambientes  donde deben permanecer en actitudes de respeto como en una misa  o en los actos culturales.

Las familias  de donde provienen nuestros niños pertenecen a un estrato social medio bajo y  bajo. Estas familias no posen estabilidad laboral y por ende económica, siendo posiblemente la causa de un ambiente poco familiar y violento, debido a que no se satisfacen  necesidades básicas y si a esto le sumamos la carencia de  afecto, dedicación y unión.   Predominan en las familia situaciones conflictivas que afectan física y psicológicamente al niño y que luego éste las manifiesta en sus comportamientos escolares con bajo rendimiento académico, comportamientos agresivos (golpes, insultos, gritos etc.)

También hemos  detectado que los niños por la falta de la figura materna o paterna  en casa,  son expuestos al cuidado de  adultos extraños o simplemente se les dejan solos en sus hogares, mientras llegan del trabajo sus padres. En estos ambientes donde permanecen,  no tienen en que entretenerse, poco juegan   y son consumidos por la influencia  de la televisión viendo en ella un medio para no sentirse ignorados, desplazados y solos, observan y adoptan conductas inadecuadas de los protagonistas de los programas. Contamos inclusive con el incremento de programas infantiles que trasmiten formas de agresividad y el poco acompañamiento de los adultos para observar  los programas de televisión aptos para su edad.

 Todo lo anterior crea grandes obstáculos y problemas que inhiben las buenas relaciones, fomentando “La cultura de no valores” y unas inadecuadas maneras de expresión en los niños, que  reaccionan agresivamente ante cualquier situación incomoda, la que los lleva a comportarse como seres intolerantes.

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